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Abogados que evitan juicios, juicios que duran meses y constan de sumarios interminables, interminables pugnas por defender los derechos de los ciudadanos, ciudadanos que reclaman justicia, Justicia lenta y no siempre eficaz, eficaz trabajo de muchos abogados, abogados que no creen en eso del cuento de nunca acabar. Te invitamos a contar una historia sobre abogados en sólo ciento cincuenta palabras. Participa en el Concurso de Microrrelatos sobre Abogados, que convocan el Consejo General de la Abogacía Española y la Mutualidad General de la Abogacía, y que está dotado con un premio mensual de 500 euros y un premio final adicional de 3.000 euros, además de la publicación de los mejores relatos en www.abogacia.es y www.mutualidadabogacia.com.


Finalizada la VI Edición
del Concurso de Microrrelatos
sobre Abogados.

Volvemos en enero

Ganador del VI Concurso de Microrrelatos sobre Abogados

EULALIA BRONDO PETRUS · CIUTADELLA DE MENORCA (ILLES BALEARS)

Via Crucis Judicial

Mi abogado presentó el primer escrito referido a la causa en 1999, año en el que el Deportivo ganó su última liga. Desde entonces había tenido dos hijos, tres trabajos, y mi suegra había fallecido. Tras suspender la vista innumerables veces (faltaba un testigo, el perito no había aportado el documento, su señoría se había ausentado...), siendo todo ello de lo más legal – según mi abogado –, en julio 2014 llegó una nueva citación. Ya ante el Ilustre Juez, intenté recordar, sin suerte, qué había pedido, a quién y por qué, pero fue del todo inútil, por lo que dirigiéndome respetuosamente a su Señoría manifesté: “Déjelo, no se preocupe, no debía ser tan grave la cosa, de lo contrario recordaría que narices estoy haciendo aquí”. “Que tengan buen día”. Y sin más dilación abandoné la Sala, eso sí, muy pausadamente, tal y como requiere la justicia.

Consulta todos los finalistas y seleccionados del VI Concurso de Microrrelatos sobre Abogados.

Ganador del V Concurso de Microrrelatos sobre Abogados

Javier de Pedro Peinado · La Alberca (Murcia)

MI CLIENTE

Mi cliente es un pobre yonqui. Su deterioro es tan profundoque temo que no sea capaz de llegar al juicio. Llevaba sinverle mucho tiempo, hasta que hace un par de semanasvino por el despacho a pedirme ayuda y se llevó escondidobajo su sucia camiseta mi pisapapeles de plata.Incoherente y torpe, es como un zombi que apenas piensaen otra cosa que no sea la aguja y cuando sonríe con suboca desdentada transmite la sensación de desamparomás profunda que pueda imaginarse. Impresiona verle allísentado, tan escuálido, con su indumentaria ecléctica,mirando nervioso su relojito rojo de pulsera. La sala de locivil está vacía; no suelen ser populares las vistas de tutela.Sonríe y me guiña un ojo, en un gesto que solía resultarmetranquilizador hace mucho tiempo, cuando ese tipo tristey derrotado aún era mi hermano mayor.


Ganador del IV Concurso de Microrrelatos sobre Abogados

Rosa Molina López · Tres Cantos (Madrid)

UN ABOGADO LO ES SIEMPRE

"Ni una lágrima, reeeespira, traaaaanquilo", me repito, mirando fijamente al jefe mientras me llama pato por romper un vaso e inicia su sempiterna conferencia sobre el escaso amor al trabajo de hoy día. ¡Si no rayara el desahucio iba yo a trabajar de camarero, doce horas diarias, por una miseria! Pero ignora que, debajo de mi delantal, hay un abogado y mientras fregoteo y coloco mesas, espero, impaciente, la inspección de Trabajo. Me estoy convirtiendo en el supermán de los trabajadores-precarios: 5 empleos sin contrato, 5 denuncias. Conozco la ley al dedillo y, en la cola del paro aprendí que, para sobrevivir, el respeto a ti mismo debe ser el núcleo de tu doctrina. Si vuelvo a ejercer, y esta vez encuentro clientes que paguen, seré Laboralista. Entra alguien, ahí llegan, bajo la cabeza, sigo barriendo, disimulo, mi jefe suda, le pide mi contrato, ¿contrato, alta?.....Seis.


Ganador del III Concurso de Microrrelatos sobre Abogados

Javier Sánchez Ribas · Collado Villalba (Madrid)

Vocación

Su primer juicio. Se ajustó la toga y contempló la sala de vistas, llena a rebosar, y a su cliente sentado en el banquillo. Un difícil caso de corrupción urbanística, relacionado con la construcción de un hotel de lujo y unos sospechosos recibos de presuntas comisiones pagadas en especie. No había habido pacto entre acusación y defensa, por lo que al final de la vista oral llegó el momento de su alegato. Se levantó, carraspeó y con los andares de John Wayne en "Río Bravo" comenzó diciendo "señores del jurado..." Al terminar, y cuando correspondía con sentidas reverencias a los aplausos del público, escuchó la voz de su madre: "Hijo, ¿por qué no dejas de hacer el canelo ante el espejo, te quitas el traje de tuno y sigues estudiando? Así no vas a acabar nunca la carrera. Siempre que tomas vino con gaseosa para cenar es la misma historia".


Ganador del II Concurso de Microrrelatos sobre Abogados

María José Jiménez Cava · Bilbao

NOTA

No te aguanto más. Ya he tenido sufciente, he soportado du-rante años que llegaras a casa a las tantas de la madrugada,que recurso tras denuncia y denuncia tras recurso hayas ol-vidado que tienes una vida fuera de tu despacho. Me voy.Considero que merezco a alguien que me pregunte si estoybien de vez en cuando. ¡Alguien a quien pueda tocar! Aveces sospecho que te he inventado. Te presiento algunanoche y cuando despierto te has evaporado. Te estás ente-rrando en vida entre tanto litigio, desestimaciones y sobre-seimientos. Llevo tres meses tomando pastillas que meayudan a soportar tu ausencia y me hinchan como un globo.Me largo. Trabajaré, iré a la vendimia de Francia si hace falta.No me importa. ¿Sabes qué es lo que me duele? Tener quedejarte una nota, usar un teclado para dejar constancia demis emociones, sin poder mostrártelas, porque no estás.

Ganador del I Concurso de Microrrelatos sobre Abogados

José Julián Arias Garrido · El Puerto de Santa María (Cádiz)

MI PEZ

Mi piraña sabe derecho. En la soledad de su pecera, aislada del mundo, entre las escamas de su comida para peces le cuelo papel. El sabor de la tinta de pluma de abogado le entusiasma. Se me cría recia. Cada vez desprecia más comida de la suya por devorar papel. Noto el brillo de codicia en su mirada. ¡Lo que sabe! Tengo mi sistema. Le lanzo un trozo de papel con rúbrica. Si es zoquete el leguleyo, desprecia su escrito y yace en el fondo de la piscina hasta deshacerse. Si es buen abogado, lo devora con fruición asimilando cada letra. Siendo así la conducta de mi pez, yo voy a juicio tranquilo porque se que triunfo. Ayer la descubrí, su ojo agrandado por el efecto lupa de la pecera, con la mirada clavada en el bloque informativo del "Caso Malaya" que daban por TVE1, como si aprendiera. Inquietante.